En pocas palabras
Que los dientes de leche estén separados casi siempre es normal y hasta conveniente: esos espacios dejan sitio para los dientes definitivos, que son más anchos. Conviene revisar si el espacio es muy grande entre las paletas, si faltan dientes o si los espacios aparecen de pronto.
Escríbenos por WhatsAppSi tu hijo tiene los dientes de leche separados, lo más probable es que sea una buena noticia. Esos huecos entre diente y diente se llaman espacios de crecimiento y le dejan lugar a los dientes definitivos, que son bastante más anchos que los de leche. Lo que sí conviene saber es en qué casos un espacio deja de ser normal y vale la pena que lo vea la odontopediatra.
Los incisivos permanentes, las paletas que salen alrededor de los seis o siete años, ocupan más espacio que los de leche que reemplazan. Si los dientes de leche ya están pegados entre sí, es más probable que los nuevos salgan montados o torcidos porque no caben. En cambio, una boca con espacios tiene «reserva» para el cambio.

¿Tu hijo tiene los dientes muy separados?
Una revisión aclara si es espacio de crecimiento o algo que vigilar.
Dra. Elisa Oliva de Sánchez · Odontopediatra · Centro Odontológico Paitilla
Agenda por WhatsAppAdemás, entre los tres y los seis años los maxilares siguen creciendo, así que es habitual que los espacios se vean más grandes con el tiempo. No es que los dientes se estén «aflojando»: es el hueso que se prepara para la dentición definitiva.
Muchos padres se preocupan cuando ven que las dos paletas nuevas salen con un espacio en medio y abiertas como un abanico. Entre los siete y los diez años esto es frecuente y tiene hasta nombre: la etapa del patito feo. Los caninos definitivos todavía están arriba, dentro del hueso, y empujan las raíces de las paletas hacia los lados. Cuando esos caninos bajan, en muchos niños el espacio se va cerrando solo.
El paso de dentición de leche a permanente dura varios años, más o menos de los seis a los doce. En ese tiempo los espacios cambian mucho: unos se cierran, otros aparecen al caerse un diente y otros dependen de cómo crecen los maxilares. Por eso un espacio se juzga mejor en controles periódicos que con una sola mirada. Si al final de esa etapa sigue un espacio que afecta la mordida o la sonrisa, se valora con ortodoncia.
La Dra. Elisa Oliva de Sánchez, odontopediatra con más de 25 años atendiendo niños, revisa los espacios, el frenillo, la cantidad de dientes y la etapa de cambio en la que está tu hijo. Si hace falta confirmar que los definitivos están en camino, lo indica y explica por qué. Si el espacio tiene que ver con la mordida, en el Centro Odontológico Paitilla hay ortodoncistas en el mismo centro, así que la valoración puede continuar sin cambiar de clínica.
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Cómo llegar
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Así viven nuestros pequeños pacientes la consulta
Sí, es lo más común y suele ser favorable. Esos espacios dejan lugar a los dientes definitivos, que son más anchos que los de leche.
No necesariamente. Muchas veces las paletas nuevas salen abiertas y el espacio se va cerrando cuando bajan los caninos, alrededor de los 10 a 12 años.
Puede significar que habrá poco espacio para los definitivos y que salgan apiñados. No siempre ocurre, pero vale la pena que la odontopediatra lo vigile en los controles.
Un frenillo labial grueso que baja hasta la encía puede mantener un espacio entre las paletas de arriba. La odontopediatra revisa si influye y en qué momento convendría tratarlo.
En la mayoría de los niños no hace falta, porque esos espacios son útiles para el cambio. Si un espacio responde a otra causa, se valora el tratamiento según la edad y la mordida.
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